22 Jul 2024 - Edición Nº2645
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EL TECLADO | Especiales  Jueves 10 de Marzo del 2022 - 16:00 hs.                754
  Especiales   10.03.2022 - 16:00   
PARA REFLEXIONAR
Dirigida a los medios: carta abierta de la joven víctima de la violación en patota
La joven que fue brutalmente ultrajada días atrás por un grupo de hombres en el barrio porteño de Palermo a plena luz del día emitió una carta en donde cuestionó duramente el papel del periodismo en el tratamiento del hecho. “Me duele muchísimo al punto de generarme terror y una angustia indescriptible la poca responsabilidad que han tenido los medios con la protección de mi identidad“.
Dirigida a los medios: carta abierta de la joven víctima de la violación en patota

La joven que fue brutalmente ultrajada días atrás por un grupo de hombres en el barrio porteño de Palermo a plena luz del día emitió una carta en donde cuestionó duramente la responsabilidad de los medios en el tratamiento del hecho.

“Me  sorprendió  y  me  duele  muchísimo  al  punto  de  generarme  terror  y  una  angustia indescriptible (además claro, de la situación vivida) es la poca responsabilidad que han tenido los medios con la protección de mi identidad”, destacó la chica, que defendió y agradeció la labor de su abogado Hugo Figueroa. 

“Jamás pensé que habría una falta de respeto de tal magnitud, tanto hacia mí, como a mi patrocinante que, desde el primer momento me brindó sus servicios desinteresadamente. Si me preguntan como estoy a partir de esta situación, si antes me daba miedo salir a la calle, ahora me da pánico, tengo episodios de hipervigilancia y angustia desmensurada”, resaltó la joven.

La carta completa, que trascribimos a continuación, es un verdadero llamado de atención al rol que cumplen (cumplimos) los medios a la hora de relatar los hechos sin el consentimiento de las víctimas.

***

Carta abierta a los medios masivos de comunicación

Miércoles, 9 de marzo de 2022

Me  dirijo  a  ustedes  con  el  motivo  de  invitarlos  a  reflexionar  sobre  los  hechos  ocurridos  en  las  últimas semanas y su estrecha relación con los medios masivos de comunicación y la opinión pública. Para ello, los invito a mirar este vínculo desde mi perspectiva, la damnificada:

Desde el comienzo del hecho, la mediatización del caso y la opinión pública sobre el mismo fue constante debido  a  la  gravedad  de  los  daños  causados  sobre  mi  persona  y  el  factor  clave  de  que  fue  un  hecho ocurrido      en      plena      calle      porteña,      a      luz      del      día,      todo      lo      que      ya      sabemos.

Por un lado, me siento muy agradecida por la visibilización que se le dió a mi caso en sentido de la presión que  se  genera  para  que  se  haga  justicia,  gracias  a  ello  varias  personas  se  contactaron  conmigo  para solidarizarse y ofrecerme su ayuda en la medida de lo posible, sin embargo, por otra parte, casi desde el momento inicial de lo ocurrido, me sentí totalmente hostigada por parte de los medios.

Que se ponga en duda una víctima de agresión de género y abuso sexual no es una novedad, he crecido escuchando  los  cuestionamientos  constantes  hacia  las  mismas,  y  desde  el  momento  en  el  que  pude recobrar un poco de fuerzas no sólo estuve preparándome para el dolor y la angustia que me genera la situación ni todo lo que conlleva pasar por un momento así e iniciar una instancia penal teniendo veinte años, sino también preparándome mentalmente para lo que se venía: La exposición de un caso y de una víctima como un circo mediático. Sinceramente, tanto de afuera (como televidente y ciudadana) como de adentro (víctima) jamás pensé que la presión sería tanta, estos días me he cuestionado muchas cosas que me gustaría compartirles.

Gran parte gracias a la exposición del caso y las cámaras de seguridad de la ciudad, se ha podido visibilizar el  caso  y  generarle  celeridad  ante  la  justicia,  con  la  cual  en  este  caso  me  toca  resaltar  que  estoy  muy agradecida por la seriedad y la velocidad con la que se está llevando a cabo la causa.

Sin embargo, cuando las pruebas fílmicas ya están siendo investigadas, ¿Por qué seguir televisando las imágenes una y otra vez? Siento que con la sed de justicia social que hay (y bastante morbo en cierta otra parte), se deshumaniza a la víctima de cierta manera.

He visto mucha indignación en las redes y medios a favor de mi persona, que pobre chica, que sufrió un infierno, que la apoyamos, que repudiamos lo que le pasó, que ojalá esté bien... Sin embargo, a pesar de ello, no he visto que ninguno  de los  medios que trasmitieron ese mensaje de "apoyo" hayan blureado mí imagen al 100%, creo que ni siquiera se cuestionan (o no quieren hacerlo) que que el hecho sea trasmitido todos los días en todo momento es revictimizante y me genera mucho dolor ya que claramente lejos de ayudar más que nada hace que me remita al hecho constantemente, cosa se imaginarán,  no  es  para  nada  saludable  luego  de  una  experiencia  así.  (De  hecho  he  tenido  que  tomar medidas como desconectar el teléfono de mi casa porque me llamaban constantemente para que dé una nota o incluso se presentaban periodistas en mi domicilio)

De todas formas, no me sorprendía tanto que se repitan constantemente las imágenes de mi persona en una  situación  vulnerable  y  realmente  difícil,  como  dije  anteriormente  he  visto  este  mismo  mecanismo perpetuado a lo largo del tiempo cuando la agredida era otra mujer.

Lo  que  realmente  me  sorprendió  y  me  duele  muchísimo  al  punto  de  generarme  terror  y  una  angustia indescriptible (además claro, de la situación vivida) es la poca responsabilidad que han tenido los medios con la protección de mi identidad.

Estos últimos días no sólo han trasmitido en directo un video en el cual se ve mi rostro al descubierto sin ningún tipo de autorización, sino también que hoy en un canal han dejado ver mi nombre en un panel, sin ningún tipo de blureo ni nada por el estilo.

En  el  momento  que  sucedió,  mi  abogado,  Hugo  Figueroa,  quien  me  está  prestando  sus  servicios desinteresadamente, estaba por dar una nota en el canal, les indicó a los panelistas que no tenían bajo ninguna  circunstacia  el  derecho  de  develar  información  sobre  mi  identidad  y  sin  embargo,  los  mismos comenzaron a  discutir, incluso tapaban mi  nombre con  la mano, mostrando un nulo grado de  respeto, hasta que sacaron la imagen del expediente y comenzaron a decir que "Imposible reconocer a alguien con sólo un nombre de pila" cuestionandolo tanto a él como a mí en consecuencia, sin demostrar ningún tipo de remordimiento, diciendo que la causa es de carácter público y "contraactacando" con que el mismo en otra nota, había expuesto mi orientación sexual. Esto último, fue totalmente consensuado y autorizado de mi parte y, por si no quedó claro, no tengo ningún problema en manifestar que mi inclinación sexual implica que no tengo interés sexoafectivo con hombres, lo tomo como hecho de conocimiento público y estoy totalmente orgullosa de ello, y de hecho, el comentario expuesto por mi patrocinante, resultaba importante para reafirmar la posición de que no presté consentimiento alguno en la situación (sin contar el  exámen  toxicológico  en  el  cual  se  advirtieron  drogas  que  tampoco  fueron  consumidas  bajo  mi consentimiento)

Sinceramente, jamás pensé que habría una falta de respeto de tal magnitud, tanto hacia mí, como a mi patrocinante que reitero, desde el primer momento me brindó sus servicios desinteresadamente.

Si me preguntan como estoy a partir de esta situación, si antes me daba miedo salir a la calle, ahora me da pánico, tengo episodios de hipervigilancia y angustia desmensurada, tengo un diagnóstico de estrés post-traumático y lo único que quiero es poder recuperarme para continuar con todos los proyectos que tenía planificados y en la medida de lo posible retomar la vida normal que tenía antes de ser violentada.

Me gustaría que se dejen de trasmitir las imágenes que respectan al caso en las que aparezco, ya que muy a pesar de lo que puedan opinar los demás, más de uno y más de dos me han reconocido con el simple hecho  de  mirar  las  imágenes  con  mi  rostro  difuminado  (ni  hablar  ahora  con  mi  rostro  y  mi  nombre  al descubierto), sin embargo, si eso no les mueve un pelo, les pido que difuminen la imagen de mi persona en un 100%, y si en ese caso, tampoco les parece relevante el dolor, la angustia y todas las emociones negativas  que  conlleva  ver  un  hecho  traumático  en  mi  vida  como  tal  trasmitido  una  y  otra  vez perpetuando mi revictimización y remitiendome constantemente a aquel momento, y deciden continuar alimentando el morbo, los invito a hacerse algunas preguntas que me hice durante estos días tanto como víctima como consumidora:

Si la causa claramente avanza, los registros fílmicos de las pruebas ya están en los expedientes y la justicia de la que tanto se remarca la ausencia en algunos casos, aquí está accionando:¿Por qué seguimos consumiendo los mismos videos una y otra vez dando opiniones personales e incluso hablando de inconsistencias donde las fuentes son dudosas o no hay fundamentos?¿Cómo se sentirá la víctima y su familia al ver un episodio traumático y doloroso de su vida expuesto una y otra vez como un trailer de un policial?

Si estamos del lado de la daminificada, ¿Por qué permitimos que se filtren su identidad? (nombre, rostro, fisiología)Si lo que queremos es la recuperación de la víctima ¿Por qué  se le pone en un rol de mártir en el que parece que la víctima no es una persona sino más bien la situación de abuso que sufrió?

Si lo que se busca es justicia, ¿Por qué los medios no se ciñen a lo técnico y se convierte en un espectáculo del horror y dolor ajeno basado en opiniones y conjeturas sin argumentos?

Si  la  situación  es  aberrante  y todos  coincidimos  con  que  debe  haber  justicia  y estas  cosas  no  deberían pasar jamás, ¿Por qué sigue trasmitiendose constantemente el hecho y cuestionando el mismo en vez dededicar ese tiempo para concientizar y hablar de la cultura de la violación?La víctima, ¿Es sólo víctima del hecho y debe lidiar con las consecuencias y el dolor que conlleva el mismo? ¿O también ahora es víctima de la perpetuación del dolor que se trasmite constantemente?

Esta vez fui yo, pero no me gustaría que el día de mañana, la dañada sea otra y luego de una situación tan dolorosa, deba sufrir también la exposición a que la gente diga lo que le de la gana y haga de una vivencia horrible, traumática y todos los adjetivos que creo hasta ustedes saben utilizar más que yo, un espectáculo pochoclero que sólo alimenta morbo y genera más dolor. El respeto a la protección de la identidad de la víctima no es un favor, es un derecho



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