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Mientras adentro del Congreso los senadores nacionales debatían la reforma laboral, en las afueras se llevaba adelante una batalla campal entre las fuerzas policiales y un puñado de manifestantes que aparecieron con la cara tapada en un momento de la movilización. Según el parte oficial, hasta las 18.00 eran doce los detenidos y 40 los demorados.
Los policías -unos 4.500 efectivos, dispuesto por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva- reprimieron con disparos de balas de goma, de gases lacrimógenos y con despliegue de camiones hidrantes que aplicaron a rajatabla el protocolo anti piquetes.
En la esquina de Callao donde comenzaron los enfrentamientos sobre la Plaza de los Dos Congresos había militantes del Partido de los Trabajadores por el Socialismo (PTS), que arrojaron piedras a la policía.
El ministro de Interior, Diego Santilli, aseguró vía X que quienes estuvieron implicados "no son trabajadores, son delientes organizados". Desde las organizaciones con vocante aseguraron que se trató de "infiltrados" que actuaron a cara tapada y que no están relacionados con ellos. Santilli agregó: "Por más bombas molotov que armen, la reforma laboral sale sí o sí. Se les acabó la joda".
El avance policial despejó los alrededores del Congreso en la previa de la votación, que en este contexto podría llegar sin protestas cerca. [Fuente: DIB]