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La llegada del barigüí, mosca negra de tipo mordedor, al Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) encendió alertas sanitarias y generó preocupación entre los vecinos de los distintos municipios.
Conocido popularmente como “mosca negra”, comenzó a registrarse con mayor frecuencia en zonas urbanas, impulsados por las altas temperaturas, la humedad y los cambios en las condiciones climáticas.
Este insecto suele desarrollarse en regiones cercanas a ríos y arroyos con agua corriente, ambientes ideales para su reproducción, y cuya principal área de proliferación histórica es la cuenca del Río Salado.
Así, localidades como Bragado, Junín, Alberti, Mercedes, Chivilcoy, Roque Pérez, General Arenales, General Viamonte y General Belgrano fueron las más afectadas en los últimos años.

Sin embargo, la expansión del insecto hacia el AMBA marca un cambio en su distribución territorial, y expone a una mayor cantidad de personas a sus ataques.
Desde el punto de vista biológico, las hembras son hematófagas, es decir que necesitan alimentarse de sangre para poder desarrollar sus huevos, lo que explica por qué atacan tanto a seres humanos como a animales.
A diferencia de otros insectos más comunes en el verano, el comportamiento del barigüí y su forma de alimentarse generan lesiones más dolorosas y persistentes en la piel. Por eso, la dermatóloga Yael Borojovich, especialista de OSPEDYC, explicó que el mecanismo de agresión del insecto es distinto al del mosquito tradicional.
“Al contrario que el mosquito común, el barigüí no pica, sino que corta la piel para alimentarse de sangre, lo que provoca más dolor e irritación al momento”, señaló, precisando que se trata de un insecto diurno, con mayor actividad durante el amanecer y el atardecer, franjas horarias en las que se incrementa el riesgo de sufrir una mordedura.
Al momento del ataque, la mosca negra rasga la piel con su mandíbula y libera distintas sustancias, entre ellas anestésicos, vasodilatadores y anticoagulantes. Este cóctel explica por qué muchas personas no perciben el dolor de manera inmediata, sino que comienzan a sentir molestias cuando la reacción inflamatoria ya se ha iniciado, por lo que la consecuencia es una lesión que suele manifestarse con enrojecimiento, hinchazón, ardor y una picazón intensa que puede persistir durante varios días.
Si bien el barigüí no transmite enfermedades graves, los especialistas advierten que las picaduras pueden derivar en infecciones secundarias si la persona se rasca la zona afectada.
Cómo prevenir la picadura del barigüí
[El Teclado]