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El intendente de Rojas, el radical Román Bouvier, anunció que daba marcha atrás con la iniciativa que buscaba imponer una nueva tasa al consumo de combustibles para financiar el Hospital Saturnino E. Unzué.
La controvertida iniciativa, que según había confirmado el concejal oficialista Leonardo Véliz, nacía de la necesidad de compensar la baja en los recursos de coparticipación nacional y provincial, además de la baja cobrabilidad local (cercana al 40%), fue finalmente desactivada por el propio jefe comunal.
La propuesta de crear un nuevo tributo sobre la carga de combustible –que, según los cálculos, rondaría los $2.500 por cada tanque de 50 litros– no tardó en encender la mecha de la controversia.

Las primeras manifestaciones de rechazo fueron por parte de la Mesa de Enlace local, integrada por la Sociedad Rural de Rojas, Federación Agraria Argentina y Coninagro, a la que se sumó la Cámara de Comercio e Industria.
Las entidades manifestaron una "firme oposición", no solo por la carga económica, sino por considerar la medida "inconstitucional" y "violatoria" de normativas como la Ley 24.240 de Defensa al Consumidor, alegando que implicaba una doble imposición y excedía las atribuciones del municipio.
El alcalde boina blanca explicó que luego de haber escuchado las críticas de vecinos, comerciantes y trabajadores "entendí que, más allá de la intención, esta no era la medida adecuada para este momento. Por eso tomé la determinación de retirar la tasa al combustible".
"Creo que gobernar implica hacerse cargo, evaluar el impacto real de cada medida y corregir cuando corresponde," destacó, asegurando que su prioridad sigue siendo "cuidar la salud, garantizar servicios de calidad y mantener un Estado eficiente". [El Teclado]